DESCANSO EN VILLA AVECIA (BOLIVIA 2006)

domingo, 17 de octubre de 2010

CHICLAYO-MÁNCORA (405 Kms)



Saliendo de Chiclayo rumbo a Máncora, el paisaje es similar al de Santiago del Estero, con sus bosques nativos mitad vivos, mitad muertos, la tierra reseca y el sol que pega con fuerza. Faltaban sólo las salinas grandes.

En esta zona costera norte del Perú, desértica como toda la costa, la circulación vehicular es escasa, es casi como viajar por la ruta tres en la Patagonia sur. Son pocos los vehículos que transitan lo que la vuelve segura y rendidora.

Pasando Tumbes, que salvo su plaza no tiene nada original para conocer, se llega a una localidad llamada Sullana, ubicada en un valle regado por el río Chira.


..........................qqqqqq .. Puente sobre el río Chira y su valle aledaño

El paisaje es tropical, con una selva tupida y plantaciones de bananos, arroz, algodón, maíz amarillo duro, limón, mango, marigold (flor de color naranja), espárrago, entre otras especies.

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...............................................................Plantaciones de Marigold
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Su campiña es verde y húmeda.

Pensé que a partir de allí ingresaría definitivamente a otro tipo de paisaje. Dejaría definitivamente el desierto que es característico en todo el litoral costero. Pero no. Era tan solo una suposición. A los pocos kilómetros de Sullana ingresé nuevamente al desierto con sus cerros y abismos pedregosos, sus calores y ventosos silencios.



En todo el recorrido desde Chiclayo a Máncora el mar no se deja ver en ningún momento, salvo 3 kms antes de llegar a destino, y desde lo alto de una pequeña meseta. Por eso fue tan alegre la vista repentina del mar que se abre ante nuestros ojos apenas aparece la curva que nos conduce en descenso hacia esta hermosa ciudad turística, del buen Ceviche, del pisco sour, del sol, del calor, y de la alegría.
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Terminado el descenso se llega a una calle muy concurrida de turistas. Allí me detuve para consultar por un hotel en base a los datos que me daba el GPS. Los policías a los cuales les consultaba no tenían la menor idea. Un lúcido moto taxista, muy rápido y eficiente, al verme disfrazado de extranjero se aproximó para ofrecerme distintos tipos de alojamientos, con folletería, planos y fotografías

—Tienes el Bella Vista que es un hotel que da al mar, con habitaciones con baño privado, pileta de natación, cochera para guardar tu moto, etc… U$D35 la noche
—Ya, llévame allí

Y lo seguí relajado por callejuelas angostas de tierra, arena, poceadas, doblando a la izquierda a la derecha... hasta un portón de caña de bambú grande que nos cerraba el paso. Ingresamos, me registré porque el lugar me resultaba un paraíso, especial para el descanso, con la brisa y el ruido del mar que llegaban hasta la habitación con balcón, como si me encontrara sobre la misma playa.

Mi simpático guía, antes de despedirse, me pregunta:

—Y qué piensas hacer tú esta noche.
—No lo sé...
—Si necesitas una linda señorita me avisas.
—Una linda señorita..?
—Sí. Sólo llamas por teléfono y pides lo que necesitas. Viene a tu habitación directamente.
—Ajá… Viene a mi habitación directamente. Debe de resultar muy caro.
— Según. El costo varía entre veinte y cien soles, dependiendo de la edad. Las de 17 años son las más caras. Cuestan entre ochenta y cien soles por el servicio completito de dos horas
—Por el servicio completito de dos horas…?
—Sí, tu me entiendes….

Sentí asco y a la vez tristeza. No porque me considere un puritano, para nada, sino por la liviandad, la brutalidad e irresponsabilidad conque esta cultura de la degradación mercantiliza las relaciones humanas. Es la decadencia vergonzante de una realidad latinoamericana marcada por el narcotráfico, la prostitución, la pobreza, la corrupción y la droga.

Mientras pensaba en la propuesta obscena de mi guía de circunstancia, inmediatamente la relacioné, como complemento, con la novela del colombiano Gabriel García Márquez: Memoria de mis putas tristes, que es una exquisita pintura de nuestras realidades latinas. Claro, la propuesta de mi guía para un encuentro brutal, carecía de la poética con que el maestro de la narrativa latinoamericana reviste sus relatos, haciendo del encuentro erótico, del encuentro macho—hembra, aún con una casi niña, aindiada, fuerte y montaraz, una obra de arte llena de ternura y poesía:

“La única relación extraña fue la que mantuve durante años con la fiel Damiana. Era casi una niña, aindiada, fuerte y montaraz, de palabras breves terminales, que se movía descalza para no disturbarme mientras escribía. Recuerdo que yo estaba leyendo la Lozana andaluza en la hamaca del corredor, y la vi por casualidad inclinada en el lavadero con una pollera tan corta que dejaba al descubierto sus corvas suculentas. Presa de una fiebre irresistible se la levanté por detrás, le bajé las calzones hasta las rodillas y la embestí en reversa. Ay, señor, dijo ella, con un quejido lúgubre, eso no se hizo para entrar sino para salir. Un temblor profundo le estremeció el cuerpo, pero se mantuvo firme. Humillado por haberla humillado quise pagarle el doble de lo que costaban las más caras de entonces, pero no aceptó ni un ochavo, y tuve que aumentarle el sueldo con el cálculo de una monta al mes, siempre mientras lavaba la ropa y siempre en sentido contrario"*
*GGM. "Memorias de mis putas tristes" (Fragmento).

Decidí quedarme aquí en Máncora tres días descansando para retomar fuerzas, previo a mi ingreso al Ecuador que será pasado mañana martes, Dios mediante. La idea será llegar o a Cuenca o a Medellín.

Lo decidiré en el camino en función del tiempo que me lleve el cruce de la frontera peruano-ecuatoriana, la belleza del paisaje para la toma de fotografías, y las características geográficas del recorrido. Desconozco si el camino es transitado, montañoso, llano o todas las cosas a la vez. Quizá allí, en estos misterios a develar, radique la belleza de estos nuevos descubrimientos y relatos que sobrevendrán.

Máncora , Perú, 17 de octubre de 2010
© Todos los derechos reservados

7 comentarios:

Jorge dijo...

Saludos desde Bolivia!!!

Querido Luis, estamos al pendiente de tu travesia, recibe saludos de todos desde estas latitudes, mucha suerte y fuerza.

Coco y Rodrigo Ledezma

Anónimo dijo...

buenisimo, gracias por esto!

Juanfer dijo...

Hola he venido siguiendo tu relato desde el primer dia y veo que estas por entrar al Ecuador..... Mi nombre es Juan Fernando Mosquera y vivo en Ibarra una ciudad al norte del país a 120 kms de Quito y a la misma distancia de la frontera con Colombia.... como te dije hace algunos días permiteme ayudarte en lo que necesites por tu ruta por este país... para empezar las rutas están en muy buen estado principalmente la vía panamericana, el costo del combustible es mucho mas barato que en el Perú ( 2usd por Galón de combustible super), los peajes para motos cuestan 0.20 usd..... Que ciudades o sitios tienes pensado recorrer... Te recomiendo Cuenca, Baños, una pequeña vuelta por la amazonía que te tomará 2 o 3 días, Quito, Otavalo..... si necesitas ayuda por acá mi numero de telefono celular es 095373032, marcas directo en cualquier cabina telefónica ( es un negocio muy común acá y encontrarás las mismas cada 200 metros en cualquier ciudad o pueblo...... por si necesitas otro tipo de comunicación mi mail es: juanfer_elgrande@hotmail.com...... Saludos y buenas rutas

SILOE dijo...

Sigo viajando en tus palabras...
Un viaje inolvidable.
Gracias, cuidate.
Reme.

Anónimo dijo...

Luis me alegra saber que va todo bien y que se difruta el viaje.
Aca desde Rio Gallegos luchando con el viento para variar un poco, te mando un gran abrazo y cuidate
Ernesto Coifman

PEPA (pat gl) dijo...

Que increible ese lugar donde estas ahora !!! realmente parece un paraiso. Que lo disfrutes mucho y cuidate. Te seguimos fielmente con Elaine.

Anónimo dijo...

Querido Gusanito:
Estamos re-entusiasmados siguiendo tu aventura por internet, es una maravilla todo lo lo que cuentas, lo que conoces, lo que ven tus ojos, lo que palpa tu piel, es una maravilla esta tremenda experiencia que estàs viviendo. Desde èsta linda Santa Marìa te mandamos un besote todos, especialmente tua tia Pelusita.-
Que sigas muy bien. Te queremos un montòn.-
Chichì Funes