DESCANSO EN VILLA AVECIA (BOLIVIA 2006)

viernes, 13 de agosto de 2010

DE SUEÑOS, DE FANTASMAS Y OTRAS YERBAS (O de los latidos del corazón)



Para aquellos interesados en conocer la rutina diaria de un motociclista de largas distancias, les contaré cuál será la mía en base a la experiencia acumulada.

Generalmente, después de un reparador descanso durante la noche, suelo levantarme temprano, alrededor de las siete de la mañana.
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Lo primero que hago es correr las cortinas para ver el día e imaginar como será la travesía, o con cuál de los dioses de la dualidad existencial —Apolo/Dioniso—, compartiré la jornada.

Eso ya condiciona mi estado de ánimo que podrá ser de relajamiento o de tensión.

Si el día amanece soleado y calmo la sensación que me invade es de pleno goce, de un goce inefable. Será Apolo —me digo—, el dios de la razón, de la luz, de la bella apariencia, del justo equilibrio y la sana armonía, el que me acompañará.

Es que ya me imagino sentado al aire libre, en movimientos ondulantes, con Apolo a mis espaldas, en medio de la campiña, frente al zigzagueo de la ruta asfaltada que me precede, bajo la protección del sol, las caricias del aire fresco y la escolta de nubes blancas y panzonas que siempre me guían. Faltaría sólo agregar como música de fondo el 1er movimiento de la Sinfonía Pastoral: Impresiones suscitadas al llegar a la campiña.

Es un goce inefable, por cierto; inefable porque el lenguaje no lo puede expresar, no lo puede significar. Esto me sucede cuando escucho buena música ¿Cómo describir el estado anímico que se despierta al vibrar a la misma frecuencia que El Mesías de Händel, o la Meditación de Thais de Massenet, o aquella melodía que nos embarca más allá de nosotros, sobre un océano de soledad y de quietud? Imposible lograr una narración así, que exprese cabalmente lo que uno siente.

Si el día en cambio amanece lluvioso, ventoso o frío, la sensación que me invade es de preocupación, de incomodidad y de temor. Será Dioniso —el dios del caos primigenio, del éxtasis, de la locura orgiástica y la desmesura—, quien me acompañará. Pero será finalmente Apolo el que, de improviso, saltará sobre mi hombro, en el momento preciso, para susurrarme frases precautorias, vitalizantes, optimistas y enaltecedoras:

¡Grandioso…! —me dirá— , hoy deberás poner a prueba tu espíritu, tu templanza, tu prudencia, tu fuerza de voluntad, tu capacidad de dominio y autocontrol. Para concluir: si quieres gozar de los días buenos que vendrán, deberás sufrir de los malos que hoy están. Es así como el Universo recompone su equilibrio perdido.

Repuesto de estas impresiones iniciales de la mañana, realizo unos breves ejercicios de estiramientos, para luego comenzar a vestirme y a organizar en los bolsos de viaje, el caos que me circunda.

Cumplida esta rutina mañanera, bajo a desayunar y acto seguido comienzo a cargar los petates en la moto, verifico el estado de presión de los neumáticos dándoles pequeños puntapiés a las cubiertas; introduzco los datos de mi próximo destino en el GPS y parto.

La idea es viajar relajado para llegar no más allá de las cinco de la tarde. Esto me lo transmitió un experimentado motociclista aduciendo que a esa hora si se pincha un neumático, por ejemplo —o surge cualquier otro imprevisto— tienes suficiente tiempo y luz para repararlo. Además te permite llegar al hotel a una hora temprana para darte un buen baño de inmersión, salir a conocer la ciudad, escribir y narrar las experiencias del día que luego subirás a tu Blog —con imágenes y video—, y también tareas como lavar la ropa en alguna lavandería o planificar con tiempo, para el otro día, si el lugar lo amerita, visitas a sitios de importancia histórica, política o cultural.

Con relación al día de la partida.- No puedo negar que no tenga temor en ese día especial. Y es mayor aún durante la noche previa a la partida, que es una noche de desvelo, de fantasmas que se cruzan, saltan, chillan, e incomodan el descanso.

Al levantarme y vestirme me tiemblan un poco las manos, la voz, las piernas..., quizá porque sé a cuántas experiencias —agradables y no tanto— me expondré. Y esto es parte del conocimiento de uno mismo.

Con relación al proyecto.- Una cosa que no hago es pensar en el objetivo de máxima (en mi caso, en México DC). No lo tengo presente. Sólo pienso en la etapa del día, en la jornada que se inicia, como si en realidad el viaje fuese hasta ese punto prefijado, y una vez allí seducirme y murmurarme:

Y ya que estamos… ¿por qué no subimos un poco más, total...

Y así sucesivamente, día tras día; como el escalador de altas montañas que primero busca un agarre, luego otro, una repisa, luego otra y así va subiendo su pared de granito, escalón por escalón y cuando menos se lo espera se encuentra ya en la cumbre con los brazos extendidos contemplando el infinito en un estado de gracia absoluta.

Saber desistir.- Algo que me resulta útil. Uno debe salir con la firme convicción de que si el viaje dejara de ser placentero y se transformara en una carga, en un frío objetivo a cumplir…., se puede pegar la vuelta en cualquier momento, y acá no ha pasado nada. Es que si no existe ese placer, ese auténtico goce, ese canto a la vida, a la sacralidad de la existencia, en cada instante del recorrido…., todo lo demás... es autoengaño.

La fuerza está en la cabeza.- El tema mental o como algunos dicen de la concentración, es otra cuestión muy importante a tener en cuenta; es tan o más importante que los caballos de fuerza de la moto, que las virtudes del GPS o que el equipamiento para el viaje. Y hay que estar preparado para ello.

Si se inicia una aventura de esta naturaleza sin esta preparación previa, los riesgos se maximizan. Quizá allí radique el punto arquimédico, o la piedra angular de este deporte en solitario —que también se comparte con el montañismo: el autocontrol y el conocimiento de uno mismo.-
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Río Gallegos, 13 de agosto de 2010
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4 comentarios:

Raul24 dijo...

Que buena descripcion de un viajero de largas distancias! que bueno poder compartir el viaje desde aca Luis. Un abrazo!

Luis dijo...

Gracias Raúl.
Qué bueno recibir un mensaje así! Que te agrade compartir desde este blog esta aventura.
Me alegro que así sea. Ese es el sentido.
Otro abrazo!
LH

Gonzalo dijo...

Hola Luis!!Mucha suerte,hace unos dias llegue de recorer 10000km.por sudamerica,y al ver tu blog,siento que me subo nuevamente!!Gracias por esa sensacion,te voy a estar siguiendo,un abrazo grande!!Gonzalo.

Roberto dijo...

Vamos Luis!! te seguimos con mi compañero de viajes(mi hijo Gonzalo),recorrimos tu camino y con vos lo repetimos...GRAN PLACER!!!te deseo lo mejor,amigo!!