DESCANSO EN VILLA AVECIA (BOLIVIA 2006)

lunes, 13 de septiembre de 2010

UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA (O como caerse con la moto detenida)



Hi! Amigos mío, todos.

Estoy en Perito Moreno después de haber recorrido unos 460 kms. de la 40, desde Tres Lagos (La ciudad de las luces según sus pobladores).

Esta Patagonia “profunda” me seduce y me encanta de manera alucinante, porque es auténtica, es vital, es fuerte; sin aditamentos truchos, ni acicalamientos. Su fuerza, su autenticidad y en algunos casos su brutalidad la vuelven hiperbólicamente seductora: viento fuerte, frío intenso, ripio suelto, soledad única, absoluta.

Del total del camino recorrido en el día de hoy, 350 kms son de ripio. En algunos casos ripio suelto muy peligroso y en otros consolidado (La piedra adherida al terreno)

La novedad altamente seductora, fue la ausencia absoluta de vehículos en la ruta. Durante 170 kms no me crucé con ninguno. Tenía para mi solo todo el paisaje y todo el cielo. Y esto es inefable amigos.

El video que verán a continuación ( y que lo subiré recién mañana desde Esquél porque acá en Perito, al no haber banda ancha, es imposible hacerlo) es una muestra de ello (Pido disculpas porque tenía la máquina digital mal configurada y el video sale con sobre exposición de luz. Situación que prometo corregir a futuro. Pero como muestra vale)

Pero la gran sorpresa del día ¡La gran sorpresa! fue que al llegar a Bajo Caracoles y después de cargar combustible me detuve sobre la banquina para colocarme los tapones en los oídos.

Había bastante viento cruzado. Estaba en plena tarea de colocármelos, cuando de improviso, una ráfaga fuerte me sorprendió mal sentado y no pude sostener los casi 400 kgs de la moto cargada. La dejé irse solita y cayó la pobrecita en medio de la nada.

La imagen de la moto caída fue tristísima. Parecía un ser vencido, entregado, dispuesto a morir, a no seguir su camino. Y yo que le gritaba desde mis adentros “No, no aflojes. No te des por vencida que te pondré de pié, te lo aseguro. Por Dios no te entregues. No puedo verte así”

Hice dos vanos intentos solito y apenas si pude despegarla del piso 5 cms. ¡Sonamos! Me dije, tendré que esperar a que pase alguien… Quizá una hora, quizá dos horas, o quizá tenga que armar la tienda de campaña por si no viene nadie y deba pasar la noche en la banquina…. Estaba en estas meditaciones cuando de repente… ¡Oh, sorprise! Veo a lo lejos dos lucecitas amarillas muy pequeñitas de un vehículo que se aproximaba.

Sí, era una camioneta Chevrolet blanca con su conductor bien predispuesto, que al llegar y verla caía pensó que había tenido un derrape o algo así y bajó presuroso a ver en qué situación me encontraba….

“¡No, no… tranquilo amigo. Yo estoy muy bien!” Y le expliqué lo sucedido. Así que entre los dos pudimos levantarla sin problemas y...¡Ssanto remedio!

La moto… ¡Ni un raspón. Estos alemanes son unos genios con el diseño. Las protecciones de acero de alta resistencia que la resguardan cumplieron a la perfección su cometido.

Pero está anécdota no termina acá. Una vez superado el problema le pregunté a este generosos amigo de dónde vivía y se generó este interesante diálogo que les transcribi. (Tenía este amigo 56 años, y su profesión era chacarero):

—De dónde eres amigo—, le pregunto
—Soy de Gobernador Gregores
—Ah, sí...? De Gregores?. Mi padre y mi hermano trabajaron en Gregores en la Escuela Agrotécnica hace unos 40 años
—No me digas. Y cómo se llamaba tu padre. Porque yo fui alumno de ese colegio cuando tenía 16 años

Mi padre se llamaba Luis Herrero, lo mismo que yo y lo mismo que mi hermano que es abogado.
—¡¿Luis Herrero?! ¡No, no lo puedo creer. Por Dios! Fue mi profesor de Historia. Y tu hermano también fue profesor mío…. Yo tenía para ese entonces 14 años o quizá 15. Etc…etc…

Noté que sus ojos se habían iluminado por el brillo repentino que las lágrimas de sus ojos denunciaban.

Fue un momento muy emocionante. Toda la jornada de hoy se justificó con esta vivencia existencial. Le agradecí al viento sorpresivo y traicionero el puñetazo que me había dado de manera certera.

Es que con esta vivencia recordé a mi padre, recordé a mi hermano. Recordé que el tiempo había pasado demasiado rápido. ¡Recordé mi finitud! Recordé lo transitorio que somos todos nosotros….

(Mañana si el Divino me acompaña estaré escribiéndoles desde Esquél. Desde La posada de mi amigo Luis que tuvo el gesto de invitarme a pasar una noche sin costo alguno. Un gesto que valoro, no en lo económico, sino en lo afectivo)
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Perito Moreno, 13 de setiembre de 2010
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4 comentarios:

marcela dijo...

luis, sé por iris el derrotero que te propusiste. fascinante.
ahora que tengo tu direccion de blog seguire tu viaje y sus peripecias. ciertamente que el poder seductor de la patagonia es inigualable. suerte!! te estare leyendo. marcela

Georgina dijo...

Luis que fascinante la aventura que emprendiste!! Te seguiré día a día!!!
Te envío mucha buena onda, la mejor energía y te felicito por el coraje de llevar a cabo, estimo, que el "edificio" más importante que en tu vida profesional has hecho. Adelante y estoy segura que nos dejarás muy bien a los santacruceños en toda la ruta que recorrerás!!!!! Georgina de Puerto San Julián (nos conocimos en el año 1974 en la escuela nro. 24 de Camuzú Aike)

Raul24 dijo...

Que buena descripcion de un viajero de largas distancias! que bueno poder compartir el viaje desde aca Luis. Un abrazo!

Anónimo dijo...

Sr. Herrero!!! como me alegro lo bien que le esta yendo en su viaje... lo felicito mucho!!!! saludos de Dalila.. de La Opinión...