DESCANSO EN VILLA AVECIA (BOLIVIA 2006)

lunes, 1 de noviembre de 2010

PASTO—CALI (387 Kms)


Precipicios, Inmensidad, Sacralidad, Belleza...
Salí de Pasto alrededor de las 10 am hora argentina. La idea era llegar a Popayán, localidad que queda a unos 220 kms de Pasto. Alrededor de 5 horas de viaje.

Al poco tiempo de iniciada la marcha se inició también el ascenso brusco y enredado a los caminos de montaña. Confieso que de lo recorrido hasta la fecha este tramo fue el más estresante y por varias razones:

La primera fue la estrechez del camino; era un camino muy angosto y sin banquina. Tenía a mi izquierda a la montaña: brutal y arrogante; y a mi derecha al precipicio: temeroso y amenazante.


Precipicios
La segunda fue la cantidad de camiones de gran porte que circulaban en ambas direcciones.


Súper tracks
Los rugidos de sus motores se dejaban escuchar antes de que aparecieran sus trompas prepotentes en las curvas que se avecinaban. Rugidos que parecían la queja de una manada de toros salvajes cansados de tantos maltratos y exigencias sin descanso. Por momentos se formaban caravanas de hasta 5 camiones que dificultaban el sobrepaso por la falta de perspectiva que garantizara un avance seguro. Tenía que mantener la calma y la concentración absolutas porque era allí, justamente, en esas circunstancias, dónde el diablo me tentaba para meter su cola trágica de punta.

“No querido Diablo. Te conozco bien. Sé que este desafío tentador que me ofreces deberé superarlo con inteligencia. No podrás conmigo... Este es un juego de obstáculos. Gana quien los supera de la medjor manera para que el destino final (México) sea una auténtica obra de arte. Deberé llegar a la meta sano y salvo. Ser motociclista, querido seductor de malos procederes, está primero en la cabeza: autocontrol y concentración…después en la moto. No podrás conmigo..., Rey de los Malvados…”

La tercera razón fue la cantidad de curvas y contra curvas, con sus bajadas y subidas pronunciadas, que se dio durante todo el recorrido, desde Pasto a Popayán.

La cuarta fue el calor. Por momentos la temperatura llegaba a los 30°C.

La quinta fue el mal estado del camino, en algunos tramos bastante largos, con pozos y cortes repentinos en el asfalto.

La sexta fue la preocupación por los saqueadores que se ubicaban en los lugares donde la ruta estaba muy deteriorada, y que obligaban a los viajeros a reducir la marcha a paso de hombre. Allí se instalaban con sus palos amenazantes y extendían la mano para que uno se detuviera y les diera algún dinero. Me habían advertido que si me detenía aparecerían de sus guaridas otros integrantes del grupo y me desvalijarían o robarían, inclusive, hasta la moto. Al verlos venir hacia mí aceleraba con fuerza y los encaraba de frente ¡Y sin temor! con decisión y coraje, obligándolos a dar un brinco hacia el costado y hacia atrás, y a correrse de la pista con gestos amenazantes.

En esas condiciones llegué a Popayán, un pueblo como cualquier otro que no me llamó la atención.
...
Me dolía tanto el cuerpo como mi mente.

A partir de Popayán la montaña se desvaneció por completo, el paisaje se transformó en llano, rico y productivo, y la ruta panamericana en un billar de doble vía.


Valle cercano a Cali
Por esta razón decidí modificar el plan de la jornada y llegarme hasta Cali que estaba ubicada a tan solo 157 kms de allí. Fue correcta esta decisión. Pude, en esta autovía liberadora, hacer catarsis y eliminar el alto grado de estrés que había acumulado.

Estas seis razones expuestas fueron las causas que no me permitieron apreciar, como hubiese querido, la belleza alucinante del paisaje montañoso recorrido. Debía mantener la vista fija en el camino, en los baches, en las curvas cerradas, en el sobrepaso irresponsable de los que venían de frente y se lanzan sobre mi carril, sin importarles nada; en los camiones rugientes y acelerados que doblaban y corrían como si fuesen autos.

Llegué a Cali sano y salvo.
...
A la noche salí a caminar por la Av Sexta, la principal arteria de la ciudad. Estaba llena de padres de familias e hijos disfrazados festejando la noche de Halloween. Los niños, alegres y chillones, se llegaban a los comercios más importantes con sus canastitos abiertos para que le pusieran gosolsinas, y entonaban las siguientes melodías:

Triqui, triqui
Halloween
Quiero dulce para mí
Y si no me das...
Se te crece la nariz

Quiero paz
Quiero amor
Déme dulce
Por favor

ZOOLÓGICO

Un león y algunas mariposas del mariposario ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,ss,, Mariposa mimetizada de animal
Uno de los atractivos de esta ciudad, de amplias avenidas, y cortada por el río Cali, era el zoológico. Me levanté temprano para visitarlo con tiempo.

Al llegar a las 09 de la mañana me encontré con la sorpresa de que recién abría a las 10 hs.

Este fue un lindo pretexto para acercarme y conversar con dos simpáticas e inteligentes hermanas de raza negra. Las dos eran vendedoras ambulantes que ofrecían para la venta máscaras con caras de distintos animales del zoológico, creadas y producidas manualmente por ellas.

Pude conocer en estos diálogos sabrosos, el sentimiento, el pensamiento, el modo de expresión, lo gestos y la musicalidad de un lenguaje seductor y rico en matices, de un sector específico y mayoritario del pueblo colombiano

Video: http://www.youtube.com/watch?v=D8kkWYIH-bU

CENTRO HISTÓRICO

La plaza Cayzedo...............................La Catedral.......................Aberración arquitectónica
En realidad el centro histórico era muy pequeñito. Y no del todo seductor. Su plaza central, la plaza Joaquín de Cayzedo, era pequeña, sucia, aburrida, triste y con una melange arquitectónica de pésimo mal gusto. Esto último reflejaba la no conciencia de los funcionarios públicos de Cali, respecto del patrimonio histórico y cultural de la ciudad (Arquitectos, urbanistas e historiadores)

Mañana, Dios mediante, orientaré mi mente a Santa Fe de Bogotá. Como el recorrido vehicular es de 8 a 9 horas, lo haré en dos etapas. La primera hasta Calarcá que queda a mitad de camino y antes de lo que los colombianos llaman “La Línea”, que es la cordillera central andina que deberé nuevamente volver a subir. ¡Oh, mi Dios! Espero que no tenga que sufrir el mismo estrés.

La segunda etapa de este nuevo recorrido será recién pasado mañana: desde Calarcá directamente a la ciudad de Santa Fe de Bogotá, capital del país homónimo. Allí nos encontraremos..., si Dios quiere.

Cali , Colombia, 01 de noviembre de 2010
© Todos los derechos reservados

3 comentarios:

Juan Manuel Rojas Cavaliere dijo...

que bueno que sigas bien.
saludos desde RN

Anónimo dijo...

Me alegro que sigas en buen camino. Un abrazo.
Gabriel Finten

Marta dijo...

Querido Luis: vamos acompañándote y disfrutando tu viaje tan repleto de coloridos paisajes y movidas emociones!.... cariños